El pueblo indígena purépecha que se liberó del narco no quiere jamas más políticos ni tampoco policías ~ El Diario del Narco|El Blog del Narco|Blog Del Narco

martes, 31 de mayo de 2016

El pueblo indígena purépecha que se liberó del narco no quiere jamas más políticos ni tampoco policías

Las comunidades indígenas, víctimas ancestrales del abandono y la discriminación, enfrentan ahora la amenaza del crimen organizado.Los sicarios invaden estos territorios y arrinconan a sus pobladores: huir, adaptarse o defenderse son las únicas opciones que tienen para sobrevivir.

El 'Coyote' ordena a la 'Pantera' que suba al bosque acompañado del 'Diablo'. En la vieja comisaría, que ahora es el cuartel de la ronda comunitaria de San Francisco Cherán, casi todos tienen nombres de animales para que nadie de fuera sepa quiénes son.

Hasta hace cinco años, los hombres que hoy visten uniformes militares eran maestros o campesinos. Nunca habían disparado un arma, tenían una vida ordinaria y vivían del bosque. Pero el 15 de abril de 2011, cansados de que un grupo de talamontes explotara sus áreas naturales, controlara sus carreteras para pasar droga y corrompiera a las autoridades, decidieron echar al crimen y, con él, a gobernantes y policías. Se les fueron encima con piedras y cohetes. Cientos de indígenas se defendieron de narcotraficantes coludidos con el gobierno municipal y, a partir de entonces, decidieron cuidarse a sí mismos. Crearon sus propios códigos de seguridad, se entrenaron unos a otros, tomaron los viejos rifles de los municipales y perdieron sus nombres. Ahora 90 hombres con apodos de animales protegen a 18.000 cheranenses.

'Algo teníamos que hacer, estaban acabando con nosotros'.
En este municipio de Michoacán, en el centro de la meseta purépecha, donde se concentran la mayoría de los 117.221 habitantes de esta etnia (un 2,6% de la población del estado), se ha consolidado un gobierno comunitario único en el país, en el que no hay presidente municipal, policía, ni partidos políticos. Los purépechas han creado su propio gobierno por usos y costumbres para luchar contra grupos criminales como Los Caballeros Templarios, que dominan en el resto de la región.

La sede de 'la ronda' — como se le llama a las policías comunitarias en los pueblos purépechas — es un edificio semivacío ocupado por unas cuantas literas maltratadas y un par de viejos escritorios. Hay un cuarto gris y frío que funciona como cárcel. Un hombre pasa todo el día pegado a una radio destartalada, mientras el resto de los comuneros patrullan el pueblo y parte del bosque.

Después de tomar café, 'Pantera' y 'Diablo' obedecen a su jefe, se levantan de un par de sillas plegables e intentan arrancar una camioneta descompuesta que hasta hace cinco años era propiedad de los policías municipales. Otro furgón lleno de madera, confiscado a los contrabandistas, está estacionado junto a una fila de vehículos. Buscan algún auto que funcione para patrullar.

'Diablo' dice que cuando entró a 'la ronda' sabía que tal vez no regresaría. A varios conocidos suyos los habían matado o desaparecido. Las mafias que operaban en este municipio michoacano, al suroeste del país, saquearon toda la madera del terreno en el que vivía su familia y luego lo quemaron. Se quedó sin nada. "Algo teníamos que hacer, estaban acabando con nosotros", dice el ahora comunero montado en la patrulla.

Maestros y campesinos se convirtieron en policías para defender su pueblo. A la derecha 'Coyote', jefe de la ronda de Cherán.

Es marzo y hace dos días cayó la primera nevada del año. 'Pantera' sube la calefacción y aprieta el pedal de la camioneta, que cruje entre los caminos de terracería hacia el monte San Miguel, del que destaca una cima blanca. Su deforestación desató la furia de Cherán, un pueblo purépecha que desde tiempos prehispánicos ha defendido con celo su territorio.

Cherán significa asustar, según sus habitantes, quienes presumen de unión, fuerza y orgullo indígena, por ejemplo, al hablar de Casimiro Leco, un general descendiente de una familia de guerreros y médicos tradicionales, que peleó durante la Revolución para proteger su pueblo. A mediados del siglo pasado en Michoacán se celebró el primer Congeso Indigenista Interamericano. De aquí también surgió el antecedente de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas . "Cherán agacha la cabeza, pero mientras tanto piensa cómo se va a levantar", comenta un abogado purépecha unos días antes frente a una chimenea. "Nosotros nos levantamos aunque se mueran los nuestros". Bajo esa lógica, los purépechas se transformaron en sus propios policías.

'La ronda' sobrevive en condiciones precarias. Su equipo es heredado, su personal carece de capacitación. 'Pantera' y 'Diablo' portan como uniformes las viejas chamarras de los ex policías municipales. Si aceptaran la propuesta del gobierno de Enrique Peña Nieto de incorporarse al Mando Único Policial, un plan que pretende unificar a las policías de todo el país, los comuneros recibirían nuevo equipo, municiones y entrenamiento. Pero consideran que la única alternativa para preservar su seguridad es mantenerse autónomos, sin partidos políticos ni personas ajenas que puedan corromper su nueva forma de organización.

'Cherán agacha la cabeza, pero mientras tanto piensa cómo se va a levantar... aunque se mueran los nuestros'.

"Ellos (el gobierno federal) quieren tener un tipo de acuerdo, pero si nos uniéramos al Mando Único volveríamos poco a poco a la situación de corrupción en la que estaba la policía antes", afirma 'Coyote', el actual jefe de 'la ronda'.

Cherán está cercado por tres barricadas donde los comuneros vigilan desde una caseta. A los alrededores hay neumáticos viejos y sacos de arena apilados. Este enclave fortificado de manera artesanal podría ser una utopía en Michoacán, uno de los estados más azotados por la violencia en México, en el que en promedio dos personas son asesinadas cada día.

Las comunidades vecinas sufren aún los estragos de la violencia y la extorsión de Los Caballeros Templarios. A tan solo 10 minutos, en Nahuatzén, echaron al alcalde Miguel Prado por sus supuestos vínculos con un líder del crimen organizado. Los pobladores se han enfrentado desde octubre a la policía. Varios han desaparecido.

Aunque Cherán inspiró a otros pueblos purépechas como Urapicho, Turicuaro, Cherato, Cheratillos, Oruscato y 18 de Marzo a buscar su autonomía, en ninguno se derrocó al gobierno convencional ni a las policías que, según la Comisión Nacional de Seguridad, en Michoacán están infiltradas en un 90% por el crimen. En Tierra Caliente, donde hace tres años varios municipios intentaron seguir su ejemplo, gran parte de las autodefensas han desaparecido o están ligadas a las mafias.

'[El gobierno] quiere un acuerdo, pero volveríamos a la situación de corrupción en la que estaba la policía antes'.

A cinco años del levantamiento, en Cherán persiste una calma sospechosa en comparación con la violencia en los otros pueblos. Sus pobladores aseguran que el éxito de su gobierno es no haber permitido que alguien ajeno a la comunidad entrara y que todos sean purépechas.

El último informe de la Procuraduría General de Justicia de Michoacán revela que cada día se registran 98 delitos en el estado (a lo largo de 2015 hubo 12.421), siendo los más recurrentes el robo de vehículo y el homicidio. No obstante, las comunidades también denuncian desapariciones y desplazamientos forzados que no han sido documentados por las autoridades. Con el levantamiento, esto dejó de pasar en Cherán, que se convirtió en el municipio más seguro. Según 'Coyote', el jefe de la ronda, los mayores problemas son las lesiones y el robo de ganado. En Michoacán, la tranquilidad es una anomalía.
Loading...

0 comentarios:

Publicar un comentario