"VERACRUZ"; "HUELLAS del HORROR","LOCALIZAN POZO con MAS de 300 HUESOS HUMANOS"....en ese "ecosistema criminal" que subsiste con "protección oficial" parte 2 ~ El Diario del Narco|El Blog del Narco|Blog Del Narco

martes, 12 de abril de 2016

"VERACRUZ"; "HUELLAS del HORROR","LOCALIZAN POZO con MAS de 300 HUESOS HUMANOS"....en ese "ecosistema criminal" que subsiste con "protección oficial" parte 2

“Nosotros le llamamos así, porque encontrar familiares muertos es igual de difícil que hallar objetos preciosos. Aunque nosotros no obtenemos riquezas, más bien, salimos a arriesgar la vida para regresarle la tranquilidad a una madre o un padre”, comparte Juan Carlos Trujillo, representante de la Organización no Gubernamental, Red de Enlaces Nacionales.
Posteriormente, partió un convoy de tres vehículos particulares con familiares de desaparecidos a bordo, custodiados por elementos de la Policía Federal y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

El contingente llegó hasta el punto señalado como “caliente”. Los rastreadores comenzaron a caminar por los terrenos de zafra. Enterraban sus varillas y olían la punta en busca de olores podridos, pero no había resultados. Fue cuando una persona se acercó con disimulo, se dirigió a uno de los comisionados de la búsqueda y emitió con seguridad:

“Por ahí donde andan buscando no hay nada. Están un poquito lejos. Venga conmigo, yo lo llevaré hasta donde hay muertos”.

BASTÓ CAVAR TRES METROS… 

Y allá fueron, a la zona de Los Paredones, en la comunidad de El Porvenir, Córdoba, Veracruz. A la zona únicamente acudieron tres personas, incluyendo al informante. La visita de avanzada demoró al menos 60 minutos.

“Ya estamos muertos en vida, desde que desaparecieron a nuestros familiares. No tenemos nada qué perder”, si acaso, la única filosofía que pudo haber animado a los brigadistas a acudir al punto. Sin armas, ni señal telefónica. Sólo la necesidad por encontrar a los suyos.
Uno de los líderes de búsqueda regresó asustado con el grupo y dijo: “el amigo me llevó hasta el punto. Me dice que hay unos 20 puntos sospechosos, pero que en dos pozos, me asegura, encontraremos cadáveres. Luego pasó gente por el lugar, se puso nervioso y salió corriendo. Lo último que dijo es que tenía miedo y mucho”.

Los buscadores encomendaron una oración por el anónimo y decidieron acudir al pozo señalado. Un campo plagado de hoyos que nada tienen que ver con el cultivo de caña y café que se produce en el terreno, aseguran los expertos brigadistas.

Cavidades de al menos tres metros de profundidad, rellenadas con rocas de cerro. La herramienta y el tiempo se tornaban insuficientes, así que sumaron esfuerzos unas 30 personas y perforaron el pozo; hermanos, madres, padres y abuelos. Todos cimbraron el pico y removieron la tierra con las palas. El tesoro, como ellos lo llaman, estaba dos metros bajo tierra, entre lombrices y raíces de árbol.

Una mañana húmeda con rastros de lluvia que enlodó las botas, los tenis y el ropaje entero de los brigadistas, quienes trabajaron tres horas seguidas a ras del lodo hasta que las piedras filosas se terminaron. Fue cuando el café de la tierra se tiñó de color negro cenizo; una oscuridad fúnebre. Tonalidades de aniquilación y salvajismo.

Las palas fueron retiradas del lugar y la gente en el fondo de la zanja pidió guantes y caretas, pues habían llegado hasta un reguero de fragmentos óseos carbonizados. Y luego de condensar el proseguir de la diligencia, el grupo decidió escarbar 30 centímetros más.
“Buscaremos con cuidado un poco más abajo, no le daremos oportunidad a la Fiscalía de que nos salga con estupideces y digan que no son de humano”, emitió con firmeza Mario Vergara, de Los Otros Desaparecidos.

No fueron necesarios ni 30 centímetros, pues el primer gran hallazgo fue el fémur de unos 20 centímetros de largo. Su aspecto dejó gélidos a los presentes. Luego de acostumbrarse a ver pedazos de seres humanos no mayores a cinco centímetros, el tamaño del fémur significaba un tesoro verdadero.

Pues con base en una consulta ante el Equipo Mexicano de Antropología Forense, (EMAF), la pieza ósea, de estar en buen estado, puede arrojar la identidad de la persona finada.
Luego del hallazgo el dolor no se hizo esperar, la gente entrelazó sus manos y oraron por el eterno descanso de las personas que habían perdido la vida allí, tal y como el informante lo había asegurado.

Al final de la jornada se extrajeron al menos 300 fragmentos óseos. Fracciones de vértebras y costillas cercenadas, paredes de cráneos sucios de lodo, un pedazo de fémur y otro de cadera, ambos rebasan los 18 centímetros de longitud.

Los familiares de desaparecidos determinaron que la custodia del lugar y el estudio del terreno se solicitará a la Policía Científica de la Policía Federal, lo anterior ante la desconfianza declarada a la Fiscalía de Luis Ángel Bravo Contreras.

Así culminaba el antepenúltimo día en la agenda de la Primera Brigada Nacional de Búsqueda, en Veracruz. Sin embargo, Mario Vergara, uno de los representantes del movimiento asegura que la estancia se podría prolongar por tiempo indefinido. “No nos iremos hasta que todo este horror tengo como mínimo, la recompensa de regresar estos huesos con sus familias” finalizó.

Así terminaba el día 12 de estancia para los buscadores de los estados más violentos del país; Morelos, Chihuahua, Coahuila, Guerrero, Sinaloa, hoy concentrado en el estado que consideran más los necesita: Veracruz. Juntos, han hallado 12 cocinas clandestinas, una cavidad con muerte en el fondo por día.
Loading...

0 comentarios:

Publicar un comentario