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sábado, 9 de abril de 2016

Cuando los Zetas tenían sentimientos

El cártel del Golfo, que dirige Osiel Cárdenas Guillén desde el penal de máxima seguridad de La Palma por conducto de Gregorio El Goyo Sauceda.

Habría enviado a Acapulco a 120 de sus sicarios, conocidos como Los Zetas, para disputar el control del tráfico de estupefacientes en Guerrero al cártel que dirige Joaquín El Chapo Guzmán Loera.

Pedro Noel Villela Aguilar, uno de los escoltas que fueron levantados por quienes ejecutaron al subdirector de la Policía Investigadora Ministerial.

Julio Carlos López Soto, reveló que fue dejado con vida a fin de que diera a conocer públicamente la presencia del brazo armado del cártel del Golfo en Guerrero.

Sin embargo, para la Subprocuraduría de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada, las declaraciones de Villela Aguilar “sólo (son) motivo de una investigación con todas las reservas de ley, porque no es la forma de operar de esa organización” informó la Procuraduría General de la República.

Poco después del mediodía de un viernes, Villela Aguilar, quien permaneció dos días en poder de los pistoleros que ultimaron a su jefe, reapareció en Acapulco y habló a los medios de información en un hospital privado donde se recuperaba de sus lesiones.

El jefe de Los Zetas

El ex escolta del subdirector de la Policía Ministerial de Guerrero declaró que el mensaje textual que recibió para dar a conocer a los medios procedió del jefe de Los Zetas, quien se abría identificado ante él como Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, Tony Tormenta.

“Me dijo que les dijera (a los medios de comunicación) que ya estaban aquí en Guerrero con 120 elementos de Los Zetas de Tamaulipas; que reciban saludos del señor Goyo Sauceda, ¡arriba Tamaulipas!, nada más.

Es todo lo que les puedo comentar.”

Acompañado de su esposa, Villela Aguilar dijo sentirse mejor y aclaró que nunca fue torturado y que sólo fue golpeado durante su cautiverio.

Dijo que fue tratado con benevolencia gracias a que vieron a su hija pedir clemencia en un noticiario televisivo.

Tony Tormenta “me dijo que le debía la vida a mi hija Isabel Villela Loeza, porque ella les pidió (a sus captores) por un canal de televisión que me perdonaran la vida. Me dijo que el jefe -de los pistoleros- el señor Goyo Sauceda, vio la petición de mi hija y les ordenó que me soltaran, lo cual le agradezco al señor infinitamente, siempre lo voy a recordar”.

Aseguró que no recuerda dónde estuvo porque lo ataron de pies y manos y le vendaron los ojos. “No vi nada, ni supe dónde estuvimos: es todo lo que les puedo decir”, declaró.

La información, que inicialmente fue difundida por la agencia Notimex a las 13:20 horas del mismo día, luego fue retirada y ya no se conoció más de las declaraciones de Villela Aguilar.

Parte de la información de Notimex señalaba que Villela Aguilar declaró “en el quinto piso del hospital Santa Lucía”, que el recado que Los Zetas están en Guerrero, “para rajarle la madre a los pelones y a la gente de la Procuraduría General de Justicia (de Guerrero) que tomó parte en el reparto de medio millón de dólares que le dieron a Julio (Carlos López Soto)”.

El despacho inicial de la agencia señalaba que el ex escolta mantuvo “la mirada perdida en el techo del cuarto” de hospital mientras declaraba a la prensa.

Julio Carlos López Soto fue ejecutado el pasado lunes tras una reunión con reporteros en un restaurante en Acapulco. Inicialmente su asesinato se vinculó con el decomiso de dos arsenales en exclusiva zona residencial denominada La Cima.
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