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Los Zetas, un cártel despiadado, libra otra sangrienta guerra interna; Topo Chico, un botón

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Los Zetas, el grupo criminal conocido por su crueldad y por haber nacido de elementos desertores de las Fuerzas Armadas mexicanas, vive una guerra intestina, de acuerdo con analistas y autoridades. El último evento que lo evidenció, fue la matanza del Penal de Topo Chico, donde 49 personas murieron en un pleito entre dos grupos de zetas. Pero no es el único.

Los Zetas han sostenido una guerra territorial y de negocios con el Cártel del Golfo, de donde se escindieron para manejar una operación independiente. También enfrentan al Gobierno mexicano y a otros cárteles, como, en su momento, lo hicieron en distintas ciudades con el Cártel Jalisco Nueva Generación y con el Cártel de Sinaloa.

Pero ahora se enfrentan entre sí, de acuerdo con distintas fuentes.

No es la primera vez. A finales de 2012, Los Zetas frenaron su expansión y los dos capos de la organización criminal, Heriberto Lazcano Lazcano, “El Lazca”, y Miguel Ángel Treviño Morales, “Z-40”, se enfrentaron por el liderazgo, el dinero y los territorios de San Luis Potosí, Zacatecas, Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila.

Luego, a principios de 2014 retomaron la guerra intestina con la captura de dos capos Juan Fernando Álvarez Cortez “El Ferrari”, y Fernando Martínez Magaña “El Z16”.

Y este reacomodo continúa hoy. La última evidencia es justamente la masacre de Topo Chico que ha atrapado la atención internacional porque se da previo a la visita del Papa Francisco a México.

“Los recientes hechos de violencia que se han llevado acabo en capital del estado fronterizo de Tamaulipas se ha dado a causa de una lucha interna entre los mandos del cartel conocido como Los Zetas. Ahora uno de los grupos que esta luchando por control de la zona le pide a las autoridades que no se meta en el conflicto interno”, detalló hace unos días una nota de Breitbart.

“Esta lucha por control de territorios ha resultado en enfrentamientos y ejecuciones que han causado temor en Ciudad Victoria. Desde que inicio el conflicto interno a finales de el año pasado, la ciudad ha visto una escalada de violencia. Pero la élite política en el estado se ha enfocado en minimizar los hechos tratando de vender una imagen de paz y tranquilidad”, agrega la nota.
Aunque Ciudad Victoria es pequeña, su ubicación geográfica la pone como un punto medio en la ruta de trasiego de drogas que usan Los Zetas, la cual va desde el Estado de Veracruz hasta las fronteras con Texas, agrega. “La semana pasada, uno de los grupos conocido como ‘Grupo Bravo’ puso unas manta firmada por un supuesto Bravo 1 en varias partes de la ciudad anunciando que aun se espera mas violencia en la zona”.

“En la manta, el Grupo Bravo reta abiertamente al jefe de plaza conocido solamente como ‘El Boss’ y le pide a las autoridades mexicanas que nos se metan en la disputa territorial. Poco se sabe públicamente del Grupo Bravo y de Bravo 1, los cuales han estado poniendo mantas y parecen ser los que han estado a la ofensiva en la lucha de poder”.

GUERRA EN TOPO CHICO

Los Zetas se dedican al tráfico de drogas y de personas, a la extorsión, al secuestro. Tuvieron un crecimiento exponencial en los últimos años operando como “franquicias”: sumaban grupos locales a los cuales daban “autoridad”, apoyo logístico, drogas y armas para controlar poblaciones.

El cártel nació con miembros del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), del Grupo Anfibio de Fuerzas Especiales (GANFE) y de la Brigada de Fusileros Paracaidistas (BFP) del Ejército mexicano. Han integrado a ex soldados de fuerzas especiales en Guatemala y en 2010 se separó del Cártel del Golfo.

La tragedia del penal de Topo Chico es parte del reacomodo de fuerzas internas. En una entrevista con Milenio Televisión, el Procurador de Justicia de Nuevo León, Roberto Flores, dijo que Juan Pedro Saldívar Farías, “El Z-27”, llegó hace dos meses y medio a Topo Chico y quiso apoderarse del control del penal, en manos de otro miembro del mismo cártel.

Dijo que había sido trasladado por la orden de un magistrado unitario del penal de Matamoros diciendo que “no era peligroso”.

“Y bueno, pues resultó que vino y se quiso apoderar acá del control de Topo Chico y pues con estos funestas resultados”, dijo. “Los informes y las declaraciones que tenemos ya de muchísimos de los reos que están adentro del penal establecen y nos llevan a pensar que es una disputa entre dos individuos, este sujeto que se llama o apodado ‘El Credo’, César Iván [Hernández Cantú], y el otro ‘El Flaco’ o ‘El Z-27’”.
“Los dos pertenecían al mismo cártel de Los Zetas”, destacó. “Los internos siempre tienen pequeños cotos de poder y esto no es una cuestión privativa de ninguna parte, sabemos que se maneja en todas partes del mundo”.

Los 49 reos fueron muertos a golpes o quemados vivos, de acuerdo con las primeras informaciones. La tragedia tiene que ver con un intento por controlar el penal.

Victoria Casas Gutiérrez, una limpiadora que el jueves esperó durante horas a tener noticias sobre su hijo Santiago Garza Casas, de 21 años, que enfrenta juicio por actuar como presunto “halcón”, dijo a la agencia Associated Press: “Piden cuotas y si los familiares no traen cierta cantidad… Los golpean. A veces tenemos que vender nuestras casas. Hay vicio [drogas] adentro y todo lo que hay adentro es culpa de ellos, de las autoridades”.

Casas Gutiérrez tuvo suerte, el nombre de su hijo no estaba en la lista de 40 muertos publicada el jueves, pero algunos cuerpos estaban tan carbonizados que pasarán días hasta que puedan ser identificados.

A las puertas de la prisión, la situación era dantesca: Los familiares, aterrorizados, esperaban la aparición de nuevos nombres en el listado publicado en dos hojas de papel pegadas en la pared. “¡Ayyy, mi hijo está en la lista!”, gritó María Guadalupe Ramírez, de 63 años, al ver escrito el nombre de José Guadalupe Ramírez Quintero, de 26. Se desmayó en los brazos de su hija y de trabajadores de una ONG.

El dolor de Ramírez reflejaba las preocupaciones de otros cuyos seres queridos están internados en Topo Chico pese a tener condenas por delitos menores o estar a la espera de juicio.

“Ya había salido. Lo agarraron de nuevo solo por tomar […]. Hay injusticia en esta cárcel”, dijo agitando los puños y sollozando. Las autoridades permitieron que cientos de familiares entraran al penal el jueves por la tarde. Pero incluso quienes pudieron confirmar que sus seres queridos sobrevivieron la motín, temían por seguridad.
Una mujer, que no quiso ser identificada, visitó a su hermano por un breve espacio de tiempo y dijo que vio auténtico miedo en su cara. Le quedan solo 10 días para quedar en libertad tras cumplir nueve meses por posesión de drogas. “Los tiene amenazados para que no nos platiquen que fue lo que pasó, solo ellos saben pero no nos dicen nada”, denunció.

“¿A mí quién me asegura que ya no les vayan a hacer nada allá adentro?”, preguntó.

Jaime Rodríguez “El Bronco”, Gobernador de Nuevo León, explicó en un primer momento que la pelea enfrentó a dos bandos rivales liderados por Juan Pedro Zaldívar y Jorge Iván Hernández Cantú.

El Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, dijo más tarde en una entrevista radiofónica que las autoridades creen que la riña enfrentó a dos facciones de Los Zetas por el control de la cárcel.

Una guerra entre las dos bandas tiñó de sangre el estado de Nuevo León y el de Tamaulipas entre 2010 y 2012. Los Zetas estuvieron a punto de hacerse con el control de los alrededores de Monterrey.

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